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Vol.8: Un sponsor jugando NL4


Siempre había sido un chico humilde. La mayoría de los finlandeses que hayan leído mi blog no se lo creerán, pero es cierto. Nunca tuve nada de lo que presumir hasta que empecé con el poker. Sí, claro, en parte fue porque antes de empezar con el poker y la escritura, no era bueno en nada. Pero aun así, probablemente era más humilde que la mayoría de la gente.

En otoño de 2008 todo había cambiado. Me había convertido en el peor aspirante a baller imaginable. Siempre me había gustado presumir de mis ganancias en mi blog. Al principio era en plan gracioso: “Este es mi gráfico mensual de SnG, no está mal para un mes jugando sits de $22, ¿eh?”. Ya al final era más del tipo: “Otro día en el que gano 4 cifras, toma ya, ahora me voy al mejor night club de la ciudad donde tengo una mesa reservada y vendrán unas chicas conmigo. Viviendo la vida. ¡Soy el mejor!".

Aprendí la palabra "balla" en el pozo de Phil Galfond. Es divertido, porque Phil se considera a sí mismo “anti-baller”. Empecé a admirar el estilo de vida baller. Hasta este punto (septiembre de 2008) no había gastado dinero en otra cosa que no fuera el juego. Esta es una cualidad que la mayoría de mis amigos de poker tienen, gamblean absurdas cantidades de dinero, pero no gastan nada en ninguna otra cosa.

Cuando se me metió en la cabeza la idea de convertirme en el grinder más “balla” de Finlandia, decidí empezar a gastar dinero en cosas estúpidas y, naturalmente, bloguear sobre ello. Por aquel entonces conocí a J, con quien había estado chateando en MSN. Él trabajaba en Malta y llevaba allí un par de años en una empresa de afiliados y acababa de dejar su trabajo. Nunca nos habíamos conocido en persona y cuando volvió, quedamos para salir.

Nuestras salidas nocturnas se convirtieron en un hábito semanal. Siempre nos asegurábamos de tener nuestra mesa reservada y bien repleta de vodka antes de llegar. Nuestras facturas del bar a veces llegaban a las cuatro cifras, a pesar de que ninguno de los dos ganaba tanto dinero. Invitábamos a nuestros amigos a ir y les pagábamos las bebidas. Recuerdo muchas ocasiones en las que nuestra mesa tenía unas 20 personas bebiendo gratis. No nos importaba, queríamos presumir de nuestra vida.

En aquellos tiempos conocí a un chico al que llamaré Z. Juega HSPLO y ha ganado más de $2M jugando. Por aquel entonces jugaba mid-stakes. Durante un tiempo nos convertimos en un buen trío. Salíamos los viernes y sábados, gastábamos montañas de dinero y nos parecía lo mejor del mundo. Los tres teníamos un blog y siempre posteábamos historias y fotos de nuestras salidas de borrachera (recuerdo de aquella era: una historia y posiblemente una foto que quizá fuera posteada, donde Z y J hicieron un cuarteto y chocaron las cinco en plan soy el mejor cuando tenían a las dos chicas a cuatro patas).

Yo era sin duda el peor de los tres a la hora de presumir de vida. Z era el más humilde y creo que se unió a nuestro grupo de aspirantes a ballers porque simplemente éramos amigos de poker. En su defensa, tenía bastante dinero como para justificar ese estilo de vida y presumir de ello. Hoy todos hemos crecido y madurado y estoy seguro de que echamos la vista atrás y nos sentimos avergonzados. De hecho, ahora mismo estoy rojo como un tomate al escribirlo.

Nuestras salvajes salidas nocturnas y las historias que contábamos dividieron a mis lectores en dos. Algunos decían que mis anécdotas eran geniales y posteaban cosas como que yo era el mejor y me idolatraban. Muchos dijeron que envidiaban mi estilo de vida, que era lo que yo quería oír. Otros que habían sido neutrales hasta entonces, se convirtieron en haters, diciendo que toda la **** que posteaba era increíblemente estúpida y que me había convertido en un imbécil arrogante. Tenían razón.

Una noche organizamos una salida e invitamos a todo el mundo. Hicimos un post diciendo que la única condición para venir a la “noche baller” era que había que llevar un bigote falso. Fue idea mía. Me pareció que sería genial tener una mesa llena de gente con un bigote falso. Una pena, me lo perdí porque me quedé dormido después de grindear toda la mañana. Creo que uno de los chicos tomó medidas desesperadas para poder unirse. Leyó el post tarde y no llegó a tiempo a la única tienda de Helsinki que vendía bigotes falsos. Quería ir desesperadamente, así que afeitó a su perro y después se hizo un bigote con el pelo y lo pegó en su cara.

Este estilo de vida me distraía de lo que era realmente importante. Me había pasado la mayor parte de los fines de semana grindeando las partidas soft y ahora bebía todos los fines de semana. Mi winrate empezó a bajar. Había estado pasando mucho tiempo con mi novia y ahora todo lo que le dedicaba era algún día entre semana cuando no grindeaba o trabajaba o una cena rápida. Hasta mi escritura estaba sufriendo, la vida “baller” me afectaba mucho e incluso empecé a dejar de ir a la oficina tan a menudo. No pasaba nada porque era el niño mimado de la oficina. Lo había aprendido todo muy rápido y a todos les encantaba mi forma de escribir, así que no había problema por no ir de vez en cuando. De momento.

A finales de noviembre mi relación tocó fondo. No fue nada muy dramático, simplemente dejamos de estar enamorados y yo me había convertido en un novio bastante malo. Teníamos diferentes prioridades y no quedaba mucho que pudiéramos aportar a la relación. Así que rompimos.

Menos de una semana después tenía que ir a una fiesta de navidad. Estaba organizada por el operador de poker y apuestas Unibet. Yo me había hecho amigo del director de área en el Unibet Open trip, y estaba en la lista de invitados además por mi estatus de blogger. El único problema es que les había dicho que iría con mi novia y ahora tenía una invitación de sobra. Creí que sería una vergüenza aparecer solo (los verdaderos ballers no van a estos eventos sin una chica), así que se lo pedí a una chica que conocía, Helena.

Su nombre completo era Ingrid Helena, llamada así por Ingrid Bergman y Elena de Troya. La conocía desde hacía un par de años y siempre me había gustado, pero nunca había sido el momento oportuno. Yo había estado en Australia y cuando volví ella estaba en una relación, después lo dejó con su novio y yo tenía novia… Cuando volví de Australia tuve una relación corta con su mejor amiga, algo que no le gustó demasiado. Ahora que los dos estábamos solteros, me decidí a invitarla y me puse de lo más contento cuando aceptó.

Helena me metió en un montón de problemas. Quiero dejar algo claro: no la culpo de nada absolutamente y todo lo que pasó fue debido a mi falta de juicio. A pesar de que me ha bloqueado en Facebook y de que llevo dos años sin hablar con ella, lo único que puedo decir son cosas positivas sobre ella. Pero aun así, esa chica me metió en un montón de problemas.

La fiesta de navidad de Unibet fue genial. Tenían barra libre, no habían invitado a demasiada gente y el ambiente era perfecto. Conocí a dos nuevos amigos en la fiesta: un grinder de mid-stakes llamado Okko, que bebe más que nadie. Hemos salido muchas veces por la noche y seis meses después estuvimos juntos en la mesa final del Unibet Open Portugal. Menos de un año después nos iríamos a Tailandia juntos. La otra persona fue Ilari Tahkokallio, runner-up del EPT Berlín en 2010 donde se llevó un premio de $813k. Fue el EPT aquel que robaron y él fue quien se hizo famoso debido a su gran ética y deportividad permitiendo que su oponente finalizase la mano justo cuando ocurrió el incidente. Después de su gran actuación Pokerisivut le quiso hacer una entrevista. Sería el último artículo que yo escribiría para la revista.

Yo estaba muy nervioso porque era mi primera cita con Helena. Me emborraché bastante rápido e intenté que ella también acabara borracha, para que no notase que estaba tan nervioso. Después de la fiesta nos fuimos a otra fiesta de estudiantes, ya que la novia de Ilari, que estaba estudiando para ser veterinaria, daba una fiesta esa noche. Seguimos bebiendo y al final acabamos en una discoteca con Jasper, Ziigmund y otros grinders.

En ese momento ya quedaba claro que Helena podía beber. O, mejor dicho, que no podía beber en absoluto. Acabó más borracha que yo. Bebía como Charles Bukowski. Después me enteré de que tenía un problema con la bebida. Había sido diagnosticada con una úlcera a los 18 y su médico le había repetido numerosas veces que no podía beber, que podría resultar en algo muy grave. No recuerdo toda la historia pero había un agujero dentro de su estómago o hígado y el alcohol hacía que se expandiera. Sufría terribles dolores de estómago casi todos los días y era porque bebía demasiado pero aun así, nunca lo dejó. Nunca dijo que bebiera por el dolor, pero creo que era así en parte.

Por fin le di el primer beso a Helena, y el segundo y el tercero. Al final de la noche ya no nos despegábamos. A eso de las cuatro de la mañana estaba pensando en llevarla a casa cuando la perdí fuera de la discoteca. Habíamos pedido una ronda de 5 chupitos de tequila justo antes de que cerrasen (no tuvo nada que ver con que yo me la quisiera llevar a la cama. No soy así. Es simplemente algo que suelo hacer, un hábito, y definitivamente un hábito estúpido: cada vez que van a cerrar un club y se acerca la hora, pido una ronda enorme que a nadie le da tiempo a terminar). No recuerdo exactamente lo que pasó porque estaba totalmente borracho por los chupitos, todo lo que sé es que, de pronto, ella no estaba. Intenté llamarla y tenía el móvil apagado. Hacía -20º fuera. Uno de los chicos que estaban en la discoteca dijo que la había visto salir y que estaba tan borracha que se había caído de frente.

Entré en pánico. En Finlandia en invierno suele haber bastantes muertes de gente que sale por la noche, acaban borrachos, dormidos en la calle y se quedan congelados (más adelante casi me pasa esto a mí después de acabar borracho en un club con un hater). Helena tenía 18, era muy delgada y yo era el responsable de que estuviera tan borracha. No paraba de imaginarme lo peor y me costaba pensar, los cinco chupitos de tequila y las 15-20 otras copas que me había tomado me estaban haciendo un efecto tremendo.

La busqué por toda la ciudad durante 2 horas. Recuerdo que estaba helado, había perdido los guantes y ya no podía ni mover mis dedos. No conocía a sus amigos así que no tenía a quien llamar para ver si estaba en casa. Tras dos horas estaba tan congelado y tan cansado que lo dejé. Helsinki es una ciudad grande y como la discoteca estaba cerca del centro, no cabían muchas posibilidades de que estuviera por ahí tirada en la calle, pero en mi estado de embriaguez todo me parecía mucho más dramático de lo que era en realidad.

Cuando decidí rendirme me enfadé. Nunca he sido del tipo de persona que tiene una borrachera violenta. A ver, sí, claro, alguna vez me he metido en una pelea de borrachos, pero nunca he sido el que las ha empezado. Por alguna razón, esa noche estaba totalmente furioso. Me fui a un restaurante de comida rápida y tras comportarme realmente mal con la gente que trabajaba allí, llamaron a la policía.

Cuando los policías llegaron yo seguía sentado en la silla y gritando alguna estupidez sobre derechos humanos. Me obligaron a irme y casi me quisieron llevar a la comisaría, pero al final me dejaron marcharme. Recuerdo que eso hizo que me enfadara aún más, aunque no sé la razón exacta. Empecé a dar vueltas sin saber dónde ir. De pronto tuve la necesidad de ir al baño y me pareció una idea buenísima mear en un coche. En medio del procedimiento, el conductor, claramente enfadado, empezó a tocar el claxon. Estaba al lado de un semáforo y había alguien dentro del coche que estaba meando. Nunca he corrido tan rápido en mi vida.

Al final llegué a casa y me fui al ordenador a ver si Helena había entrado en Facebook o algo. Estaba en MSN, había llegado a casa bien y se disculpó por lo que había pasado. Dijo que la echaron del bar antes del cierre y se había quedado sin batería. Se disculpó de nuevo y quedamos en vernos un día de la siguiente semana.

Me fui a dormir, y justo antes de quedarme dormido me di cuenta de que realmente me gustaba mucho. Después de solo una cita ya me preocupaba muchísimo que pudiera ocurrirle algo y quería desesperadamente protegerla. Algunos decían que era una “chica fácil” y yo decidí que sería el hombre que la salvaría; lo que terminó siendo una de mis peores ideas. Si alguien necesitaba que le salvasen era yo, ya que mi vida estaba en una espiral sin control y yo estaba a punto de convertirme en un desastre andante. Si no me hubiera liado con Helena, lo más probable es que hubiera acabado muy mal. Pero de nuevo, si no me hubiera liado con Helena, probablemente no habría acabado con mi siguiente novia y si eso no hubiera pasado nunca habría conocido a Minttu, la única chica que llegó a mi corazón incluso más rápido que Helena. Pero no vayamos tan rápido.

Empezar a salir con Helena tuvo efectos negativos inmediatos en mi vida. Para empezar, básicamente todas nuestras citas incluían alcohol. Yo sabía que no era bueno para ella, pero me preocupaba tanto gustarle que no quería ser un tipo aburrido. Estaba tan desesperado porque se quedara a mi lado que incluso podía beber siete días a la semana si era necesario. Salíamos durante la semana también y estaba empezando a rendir poco en el trabajo. Cuando tenía que ir a la oficina mi resaca era tan grande que me quedaba en casa. Cuando tenía que grindear o escribir, estaba de fiesta. Me gasté más de $3k en dos semanas de fiesta. No me importó. Me encantaba mi vida. Todos pensaban que era un dios, tenía una novia impresionante que todos se querían tirar y creía que podía volver a grindear y ganar dinero rápidamente. Helena y yo compartíamos la misma actitud ante la vida: “solo se vive una vez” y nuestra prioridad era salir a divertirnos y emborracharnos tanto como fuera posible.

En diciembre de 2008 ocurrieron dos cosas. Una, el viaje más loco que jamás he tenido. De hecho siguen siendo los tres días más locos que he vivido. Fue en el Unibet Open de Varsovia 2008 donde me llevé a Helena. Dos, le compré un perro. Volveré a esa parte en el Volumen 9, ya que si escribo sobre eso estaría aquí toda la mañana. Así que antes de llegar ahí, voy a rebobinar unas semanas.

En Varsovia me arruiné totalmente, algo que no debería ser una sorpresa para nadie. Unas noches antes del viaje recibí una llamada muy interesante de Pokerisivut. Tenían un contrato de afiliados con una empresa llamada TowerGaming. Querían patrocinar a un jugador y Pokerisivut les sugirió que se pusieran en contacto conmigo. Creo que su intención era agradecerme mi trabajo, porque hasta ese punto yo había sido una bendición para ellos. Mi blog les había dado más de un millón de visitas y yo les había ayudado con la revista. TowerGaming quería publicidad y pensaron que si patrocinaban a la persona con el blog más leído de Finlandia y que encima también escribía para una revista, les daría esa publicidad. El público todavía creía que yo seguía siendo un grinder con éxito con mucho dinero. Nadie sabía mis verdaderos hábitos de juego y que había perdido un bankroll tras otro. Me eligieron a mí.

No me podía creer lo que me ofrecían. Tenía un presupuesto de $60k o $70k (no estoy seguro), y lo podía gastar en cualquier buy-in de torneos y en viajes. Me podía quedar con todo lo que ganara. La única condición es que llevaría su logo en mi avatar cada vez que postease y que les incluiría en mis editoriales. Escribiría una historia de cuatro páginas para cada ejemplar de Pokerisivut sobre mis viajes (las series gonzo), y mientras jugaría al poker. Al mismo tiempo había busteado todo mi bankroll y estaba grindeando de nuevo desde $0,02/$0,04. Tenía dinero para vivir, pero no podía depositar ni un céntimo. Había una página que te permitía hacer un depósito con el teléfono de hasta 5 euros, así que envié el mensaje, deposité y grindeé con esos 5 euros. Estoy seguro de que soy la única persona en la historia del poker que ha conseguido un patrocinio de $70k jugando NL4.

Esos 5 euros se convirtieron en uno de los upswings más épicos de mi vida. Los convertí en cinco cifras en menos de tres semanas y cuando me fui a la PCA 2009 en enero, ya volvía a tener un bankroll bastante decente. Fue una pena no poder postear nada de eso, no podía arriesgar mi patrocinio dejando que la gente viera cómo era realmente. Empecé jugando dos mesas de NL4 con 50BB, y cuando tuve $30 o algo así, subí a seis mesas de NL10 con 50BB, y acabé con un bankroll bastante decente para NL400.




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